Terapia de huerto
“Igual que al finalizar un curso en el colegio se organizan excursiones”, señala Ramón Zearreta, monitor en los huertos, “nosotros hemos preparado este banquete para reivindicar la calidad de estos productos”. Para el técnico agrícola, “todos los médicos de cabecera deberían recetar a sus pacientes ‘terapia de huerto’ pues el trabajo realizado aquí, así como su resultado, es salud”.
Las personas agraciadas con una de las 40 parcelas de 75 metros cuadrados del complejo coinciden en resaltar esa doble faceta de los huertos: el buen sabor de sus productos y el efecto relajante que produce el trabajo. “Es cierto que hay que dedicarle mucho tiempo”, reconoce una de las usuarias, Begotxu Lauzirika, “pero el resultado te sirve para valorar la calidad de los alimentos y el hecho de que sean más caros en el mercado”.
Tanto Daniel López como Cristina Jiménez, otros dos parcelarios, destacan la ventaja de saber “que lo que comes es natural”. Ambos afirman que el sabor “no tiene comparación con lo que encuentras en los comercios” y que “no cambiarían por nada” la posibilidad de cultivar sus propios alimentos.
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